La directora de Psicopraxis, Carmen Pascual, ha participado en el reportaje “Aulas en calma, que no en silencio” publicado en el diario El País, donde se reflexiona sobre la necesidad de transformar las dinámicas educativas para favorecer el bienestar y el aprendizaje de los alumnos.
En el artículo se aborda una cuestión que cada vez preocupa más a docentes y familias: la dificultad de mantener la atención y la regulación emocional en las aulas. El estrés, la aceleración de los ritmos y un sistema educativo que a menudo deja poco espacio al cuerpo pueden convertirse en obstáculos para el aprendizaje.
Recuperar el cuerpo en la educación
Tal como señala Carmen Pascual en el reportaje, la calma en el aula no se logra desde la exigencia o el silencio impuesto, sino desde espacios donde los niños y jóvenes puedan sentirse escuchados, expresarse y encontrar formas de regulación.
Desde la mirada de la psicomotricidad, esto significa dar lugar al cuerpo, al movimiento y a la expresión como parte del proceso educativo.
El cuerpo no es un elemento secundario en el aprendizaje. Al contrario: es el primer lugar desde donde los niños perciben, experimentan y comprenden el mundo.
Por eso, cuando el estrés o la tensión aparecen en el aula, pequeñas intervenciones que incorporan el cuerpo, como la respiración, la toma de conciencia postural o breves momentos de movimiento, pueden ayudar a recuperar el foco y la disponibilidad para aprender.
Calma no es silencio
Uno de los mensajes más interesantes que plantea el reportaje es que calma no significa silencio.
Un aula en calma es un espacio donde hay presencia, vínculo y seguridad. Donde el alumno puede moverse, expresarse y regularse sin que eso suponga necesariamente desorden.
La psicomotricidad lleva décadas señalando que el movimiento, el cuerpo y la emoción forman parte del aprendizaje. Cuando el alumno puede sentir su cuerpo, apoyarse en su respiración o encontrar momentos de movimiento, su sistema nervioso se regula y su capacidad de atención mejora.
El papel del vínculo en el aprendizaje
Otro aspecto fundamental es el vínculo educativo.
El reportaje recuerda que la relación entre docente y alumnado es una de las bases para construir un clima de calma en el aula. Cuando existe una figura de referencia que escucha y acompaña, el alumno encuentra seguridad y puede sostener mejor los retos del aprendizaje.
Desde la psicomotricidad sabemos que esta relación se construye también a través del cuerpo: en la presencia del adulto, en el tono de voz, en los gestos, en la manera de acercarse o de sostener una situación.
La psicomotricidad como recurso educativo
Incorporar la psicomotricidad en la educación no significa únicamente introducir actividades de movimiento, sino comprender al alumno de manera global.
Significa reconocer que el aprendizaje está profundamente conectado con el cuerpo, la emoción, el vínculo y la experiencia vivida.
Cuando el cuerpo tiene lugar en el aula, se abren nuevas posibilidades para que los alumnos se regulen, participen y aprendan con mayor sentido.
Seguir pensando la educación
La participación de Carmen Pascual en este reportaje pone de relieve una idea que en Psicopraxis venimos trabajando desde hace años: la educación necesita espacios donde el cuerpo, la escucha y la experiencia tengan un lugar real.
Pensar el aula como un espacio de presencia, movimiento y relación puede ser una de las claves para acompañar a niños y jóvenes en un mundo cada vez más acelerado.
Porque aprender no es solo pensar. También es sentir, moverse y estar en relación con los otros.
En Psicopraxis trabajamos desde hace años en la formación de profesionales y en la práctica de la psicomotricidad, acompañando el desarrollo infantil desde una mirada global del cuerpo, la emoción y el vínculo.
Si quieres conocer más sobre este enfoque, puedes descubrir nuestras formaciones en psicomotricidad y atención temprana.


