Hablar de autismo no es sencillo. Menos aún cuando detrás hay años de experiencia, práctica y trabajo compartido con otras disciplinas.
Tras más de 20 años de recorrido profesional en el ámbito de la psicomotricidad, primero como musicoterapeuta y más tarde como psicomotricista, he podido construir una mirada que no nace solo de la teoría, sino del encuentro real con las personas.
Este artículo no pretende explicar definiciones clínicas ni teorías diagnósticas. Eso ya está en los libros. Aquí quiero hablar de algo más difícil de transmitir: lo que ocurre en la práctica, en la relación y en la experiencia directa con las personas autistas.
Más allá de la teoría: comprender el autismo desde la experiencia
La práctica profesional enseña algo fundamental: cada persona es única, y esto en el autismo se hace aún más evidente.
Con los años, uno adquiere herramientas, intuición y experiencia. Pero también aparece un riesgo: creer que lo que funcionó una vez servirá siempre. Y es ahí donde el acompañamiento puede perder sentido.
Trabajar con personas autistas requiere una actitud constante de escucha, apertura y revisión, porque cada proceso es diferente y no admite respuestas automáticas.
Autismo y neurodivergencia: diferentes formas de percibir el mundo
Para poder acompañar, es fundamental acercarse a una idea clave: no todas las mentes funcionan igual. Las personas neurotípicas estamos acostumbradas a interpretar el mundo de una determinada manera: filtramos estímulos, interpretamos gestos, comprendemos dobles sentidos o seleccionamos lo relevante.
Pero esto no ocurre igual en una mente neurodivergente. Y no hay una única forma de serlo. Cada persona autista o persona con autismo tiene su propia manera de percibir, sentir y organizar la experiencia.
Errores frecuentes en la interpretación del comportamiento infantil
Uno de los mayores errores en el acompañamiento es interpretar el comportamiento del niño desde parámetros neurotípicos.
Por ejemplo:
- evitar la mirada puede interpretarse como desinterés
- no tomar apuntes, como falta de esfuerzo
- una reacción intensa, como mala conducta
Pero estas interpretaciones, lejos de ayudar, generan incomprensión y malestar.
Lo que muchas veces ocurre es que estamos intentando que el “cuadrado” encaje en el “círculo”. Y eso genera frustración en los profesionales, en las familias y especialmente en la persona autista.
El impacto emocional en el autismo: cuando no hay comprensión
En el ámbito del desarrollo infantil, es frecuente interpretar ciertos comportamientos desde parámetros neurotípicos, lo que puede generar dificultades en el acompañamiento de niños con autismo.
Cuando una persona autista intenta adaptarse constantemente a un entorno que no comprende su manera de funcionar, pueden aparecer: ansiedad, agotamiento, sensación de no encajar y un profundo malestar. Por eso, comprender no es solo una cuestión teórica. Es una cuestión de cuidado y bienestar.
Psicomotricidad y autismo: El papel del cuerpo en la comprensión
Es desde la psicomotricidad vivencial y relacional donde encontramos claves fundamentales para este acompañamiento.
A través del cuerpo, la experiencia y la relación, podemos:
- observar sin juzgar
- comprender sin imponer
- acompañar sin forzar
Y, sobre todo, empezar a ajustar nuestra manera de estar en lugar de exigir que el otro cambie la suya.
El mundo sensorial en el autismo: una clave para el acompañamiento
Uno de los aspectos más relevantes es el mundo sensorial. Mientras que una persona neurotípica puede filtrar estímulos, en muchas personas autistas los estímulos llegan de manera intensa y simultánea.
Imaginemos por un momento: todos los sonidos, luces, movimientos y sensaciones entrando a la vez, sin posibilidad de regularlos. No se trata solo de entenderlo. Se trata de experimentarlo para poder comprenderlo realmente.
La importancia de una formación vivencial
Aquí es donde cobra sentido una formación basada en la experiencia. Porque vivir algo no es lo mismo que escucharlo. Cuando los profesionales pueden experimentar, aunque sea parcialmente, estas vivencias: cambia su mirada, se amplía su comprensión y se ajusta su intervención. Pero además, ocurre algo importante: también aparece un espacio de autoconocimiento.
Interpretar cómo percibimos, qué necesitamos para regularnos o cómo nos afecta el entorno nos permite acompañar mejor a otros.
Comprender el autismo: un camino de ida y vuelta
Comprender el autismo no es solo entender al otro. Es también una oportunidad para comprendernos a nosotros mismos. Es cuestionar nuestros automatismos, ampliar nuestra mirada y construir formas de relación más respetuosas y conscientes. Porque, en el fondo, se trata de eso: de aprender a convivir desde la diferencia, sin imponer un único modo de estar en el mundo.
Si te interesa profundizar en esta mirada, en Psicopraxis ofrecemos la formación: Claves para comprender el autismo
Una propuesta basada en la experiencia, la vivencia y la reflexión, orientada a profesionales que desean acompañar desde una comprensión más profunda y respetuosa. ¿Quieres participar? Reserva tu plaza.
Juanjo Pereda, psicomotricista y musicoterapeuta especialista en autismo



